El
asno de oro
Por
Octavio Aristeo López.
Funcionarios
que insultan al pueblo con sus lujos, es triste, observar la ostentación de
estos servidores públicos que viven con privilegios en un país pobre de leyes y
justicia.
¿Qué
buscan estos seres transformados?, podemos encontrar una pequeña explicación de
sus conductas en las lecturas del argelino Lucio Apuleyo (123-180) en su
célebre libro Metamorfosis, que hace un retrato extraordinario de los vicios de
la época que es difundido también como El asno de oro; Luciano, el personaje
principal, un mago lo convierte accidentalmente en un asno, después recupera la
forma humana.
Es
decir, se describen las andanzas del joven Lucio, quien cegado por sus pasiones
recurre a la magia para lograr el cumplimiento de sus deseos. Pero algo sale
mal y termina convertido en un asno. El capítulo XI relata que, apiadándose de
él, la diosa Isis le devuelve la figura humana y lo inicia en sus misterios.
Así,
encontramos estos seres humanos que quieren consagrar su vida a la
Administración Pública por estar llena de privilegios, porque “Vivirás feliz,
vivirás lleno de gloria bajo mi protección; y cuando, habiendo cumplido el
tiempo de tu destino, hayas descendido a los Infiernos, allí también, en ese hemisferio
subterráneo, me encontrarás brillando en medio de las tinieblas…me
reverenciarás asiduamente como protectora tuya” (Capitulo XI).
Ya
trastornados y transformados estos seres humanos, tienen comportamientos como
ejemplo de miles de ellos a Héctor Fernando Woolfolk Bravo, coordinador
operativo de la Oficina del Ejecutivo Estatal de Sonora, que grabó un video en
el que aparece quejándose del calor a la vez que se abanica con billetes de 500
pesos, ante un pueblo hambriento.
Otro
ejemplo es el Senador de la República del Partido Verde Ecologista de México
(PVEM), Arturo Escobar, detenido en el aeropuerto internacional de Chiapas, con
una maleta en la que había un millón 100 mil pesos en efectivo. A unos los
agarran con dinero, otros conviviendo con el crimen organizado o los hijos de
funcionarios públicos corruptos juegan y gastan el dinero mal habido, sueldos
vitalicios que les permite vivir como reyes, empresarios que no pagan impuestos,
bodas lujosas principesca del dirigente vitalicio del Partido Verde Ecologista
de México, Jorge Emilio González Martínez.
Juan
José Linz Storch de Gracia (1932-2013), Juan J. Linz, fue profesor de ciencia
política en la Universidad de Yale, habla de las monarquías parlamentarias,
semejante a las presidenciales.
Son
recompensados por los servicios al dios dinero: “Por fin, Lucio, has llegado a
un puerto de Tranquilidad y ante el altar de la Misericordia, después de haber
pasado por muchas pruebas, tras las grandes tempestades y asaltos de la
Fortuna” (Capitulo XI).
Relojes,
casas palacios, carros, trajes, sueldos ostentosos de servidores públicos que
siguen los estereotipos de las telenovelas; están adecuados a servirse del
poder, a postrarse y ejercer la autoridad en forma personalizada para autorizar
o desautorizar prestaciones y privilegios; no se les educa, no se les prepara,
no se les controla para seguir siendo humanos. El poder los deshumaniza.
Los
factores reales de poder les oriente, estimula: “Pero si, con culto piadoso y
esmerado acatamiento y perseverante castidad, te haces digno de mi favor
poderoso, sabrás que a mí tan sólo compete el prolongar tus días de vida más
allá de lo que está destinado.” (Capitulo XI). Sexenio tras sexenio no dejan
sus puestos en la Administración Pública porque son servidores del dinero.
Así,
tenemos otro ejemplo del servidor público quien funge como presidente del
Consejo de Administración de Pemex y está vinculado con tráfico de influencias
para beneficiar a empresas de su propiedad. O, la Secretaria de Educación, que
oculta datos sobre el personal a su cargo.
Esto
son los que no dejan pasar a los jóvenes universitarios.
Tampoco
dejan pasar periodistas vinculados al gobierno y que gozan de privilegios y
excesivos sueldos pagados por el gobierno, más de un millón de pesos, como son:
Joaquín López-Doriga, José Cárdenas, Óscar Mario Beteta, Ricardo Rocha, Eduardo
Ruiz Healy, Denise Maerker, entre otros; en México, los profesionales del periodismo
tienen un sueldo promedio mensual aproximado de nueve mil pesos.
También,
existen voces, que a veces recuerdan que tienen conciencia de periodistas, les
quitan sus espacios informativos, los censuran, son asesinados o amenazados. Solo
por hablar que la legislación secundaria de la reforma energética se discutiría
durante mundial de fútbol en Brasil; además, atreverse a comentar que ya está
pactado que México pase a octavos de final en el mundial de fútbol, para mantener
a los mexicanos entretenidos, mientras se aprueban las leyes secundarias, son
castigados.
Esto
demuestra por qué al pueblo de México le cuesta, aproximadamente 100,000
millones de dólares al año la corrupción. Sin embargo, es el aceite de la
maquinaria económica, engrane del sistema político y factor para que las cosas
funcionen. Por lo mismo, a los corruptos no se les combate, se les premia.
“Has
entrado bajo la tutela de la Fortuna, que ya no es ciega, sino que ve, que
también ilumina a los demás dioses con el resplandor de su luz….No obstante,
para que tengas más seguridad y te veas más protegido…Ofrécete ya al culto de
nuestra tradición y abraza voluntariamente su yugo. Pues cuando hayas empezado
a servir a la diosa, entonces apreciarás más el fruto de tu libertad.”
(Capitulo XI).
Por
lo tanto, no es importante para el gobierno mexicano que México pierda los
mejores lugares en el ranking mundial de competitividad y baje al lugar 41 de
60 países avaluados por el Instituto Internacional para el Desarrollo
Administrativo; en Desempeño Económico; en Eficiencia Gubernamental pasó a 41;
en Eficiencia de Negocios llegó a 41, etcétera.
De
177 naciones estudiadas por la organización no gubernamental Transparencia
Internacional para la elaboración del informe Barómetro Global de la Corrupción
2013, México ocupa el lugar 106, por lo que, es uno de los países más corruptos
del mundo y contar con niveles de impunidad superiores al 98%.
Esto
lo explica muy bien Lucio Apuleyo: “fui llevado a través de todos los
elementos; en medio de la noche, vi resplandecer el Sol en todo su esplendor;
me acerqué a los dioses de los infiernos y a los dioses del cielo, viéndolos
cara a cara y adorándolos de cerca. He aquí cuanto te he dicho que, aunque lo
has oído, es necesario que, sin embargo, no lo comprendas”.
De
la misma manera está actuando Miguel Ángel Mancera, sin entender ni comprender,
solo actúa; pongamos algunos ejemplos: 1)
Las reformas para la Ley de Protección de Animales no es claro y tiene
lagunas jurídicas, es producto español y tiene la finalidad de alentar la
corrupción; 2) Consigna al reclusorio Preventivo Oriente a pobladores de San
Bartolo Ameyalco, delegación Álvaro Obregón, acusados de delitos de ultrajes a
la autoridad, robo y lesiones; los detuvieron antes de los enfrentamientos, los
pobladores actuaron en legítima defensa y derecho a la manifestación, ante el
uso excesivo de la fuerza pública, violando los tratados internacionales de
contención de multitudes; 3) Propuso una ley de aguas que permite mayor
participación de empresario, que solo buscan: cobro excesivo, cortes del
servicio y mala calidad del agua.
Otro
funcionario federal, está promoviendo el centralismo administrativo con un
Mando Único Policiaco para reprimir con mayor eficacia a los ciudadanos, sin
respetar el sistema federal y limitar las libertades civiles, que es el
fundamento del liberalismo no del neoliberalismo que lleva a sistemas
totalitarios. El capitalismo defiende las libertades individuales; si un país
limita estas libertades está en contra de la energía creadora del capitalismo.
Tal
hecho constituye un desafío a la comprensión, pues vivimos en una sociedad
considerada civilizada, con un contrato social para garantizar una convivencia
mínimamente humana; y no la barbarie y la inhumanidad, la animalidad
destructiva de la civilización.
Entonces,
los sistemas policiacos, solo buscan el impulso de muerte y se desaten los
demonios que habitan en los mexicanos. Tampoco es sano ni genera convivencia un
gobierno que permite la distancia descomunal entre quienes poco o nada tienen y
los que mucho y en exceso llegan a acumular.
Sentencia
Apuleyo: “Y esto se me había ordenado especialmente, pues me dijo: ¿Acaso tú si
te esfuerzas en proporcionarte algún placer, no te desprenderías de algunas
ropas y para acercarte a tan grandes misterios dudas en entregarte a una
pobreza de la que no has de arrepentirte?”
Llegaran
a ser pobres y más miserables, maldecidos, al subordinarse al poder y ser
servidores del poder económico y no del pueblo. Gritaran en sus sueños, un
fragmento de La vida es sueño de Pedro Calderón de la Barca:
“¡Ay
mísero de mí, y ay, infelice!
Apurar,
cielos, pretendo,
ya
que me tratáis así
qué
delito cometí”
Profesor de la
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales,
Universidad
Nacional Autónoma de México.
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